14 de enero de 2024. Mánchester

Gordita se está quedando sorda. Ya no se entera cuando llegamos a casa, y algo en mí se encoje y me aprieta la boca del estómago.

Los herrerillos llevan varios días atacando el comedero de los pájaros con alegría, siempre en grupos de cuatro o de cinco. Me recuerdan a los días de la pandemia y (nunca creí que llegara a decir esto) la echo de menos. Quiero volver a tener tiempo para mí, quiero dejar de vivir esa vida falsa en la que me levanto pronto para ir al trabajo, cada día. Tengo muchísimo que escribir y que aprender y la vida real me distrae de ello.

No sé qué voy a hacer al respecto.

Casi todas las mañanas nos sobrevuela una manada de gansos que gritan muchísimo mientras se dirigen a un lugar concreto que solo ellos conocen. Yo los veo alejarse en el cielo, con envidia, y les pido que se acuerden de mí.

Un comentario sobre “14 de enero de 2024. Mánchester

  1. Persi, con frecuencia, anda por la casa con la lengua fuera, parece que se olvida de que la tiene. También, a veces, se detiene repentinamente y le queda una cara como de preguntarse dónde está, me recuerda a mí mismo cuando no recuerdo a qué he ido a la cocina. Silvia, que de ancianos sabe mucho, me dice que son problemas neurológicos, parece que, con quince años largos, en un ancianito. Se le ha extremado el carácter, cuando no tiene comida o arena limpia me dedica unos miaus de lo más exigente, algo así como «hayquevercomoestáelservicio» pero en gatuno. Y se ha vuelto más pechichón que nunca, estira las patas hacia arriba y maulla, esta vez lastimeramente, para que lo tome en brazos y me lo ponga sobre el hombro, como cuando era cachorrito, eso me da mucha ternura. No tengo jardín ni herreruelos, no sé qué pájaro es ese, no conozco casi ningúno más allá de un gorrión o un periquito, todas las formas de ignorancia son tristes,pero los días se alargan y puede pasearse hasta las seis todavía con luz. Me vale.

    Me gusta

Replica a Andrés Ruiz Quevedo Cancelar la respuesta