20 de enero de 2021. Mánchester

No nos queda sino enterrarnos en belleza. Como activismo, como protesta; como voluntad última de ser y estar vivos, de no dejar que nos maten en las minúsculas cloacas de la irrealidad. No nos queda sino negarnos a escoger o tomar parte, imponer la dimensión de lo cierto por encima del litigio y del papanatismo.

La verdad se compone de todo lo que sucede ahí exactamente, justo donde no estamos mirando.

Ahora, por ejemplo, esta lluvia, de categoría alerta naranja, que lleva dos días cayendo, golpea los cristales sin parar y arranca brillos nuevos a las cosas del jardín. Las piedras resplandecen como recién estrenadas; las hojas, que estaban muertas, vuelven a respirar al ritmo estable de las gotas que resbalan sobre ellas. Hay luces ocultas en la madera empapada, y los animales siguen viniendo, por turnos, para saludarnos.

Un día, cuando todo acabe, miraremos a la lluvia y a la verdad con nostalgia.

Deja un comentario