5 de diciembre de 2020. Mánchester

El petirrojo es un vigía. Siempre se coloca en una esquina, erguido, alerta, y barre el jardín con su mirada. Después, cuando emprende el vuelo, lo imagino llevando el informe a los cuarteles secretos de los petirrojos. ¿Cuántas vidas diferentes puede visitar un pájaro en un día? Centenares si se lo propone, claro. En cada casa, y en cada alma, una lucha diferente. Pero esto, el jardín no lo refleja, así que, en realidad, los pájaros no saben nada.

Ayer fue un mal día. Hoy siento vergüenza, pero no quiero sentirla.

Han salido champiñones en una esquina, cerca de la casa. La ausencia de luz, que a algunos nos consume, otorga vida a otros. Es posible, por tanto, que exista realmente una ley natural; un orden cósmico, justo en esencia, que reparte a la vez dones y desgracias. Heráclito decía que todo cambia y nada permanece, y Tales de Mileto, antes que él, creía que todas las cosas están llenas de dioses. Me asusta esta certeza de que incluso las personas más fuertes e inteligentes necesitan creer que existe un propósito en el universo. Un día nos vamos a dar cuenta de que no, y tal vez tornemos nuestra mirada hacia cosas más importantes.

Un comentario sobre “5 de diciembre de 2020. Mánchester

  1. No lo digo por halagarte, ni para que se sepa, pero sigo disfrutando con las cosas que escribes y me encantan sus referencias filosóficas, hay que ver lo que sabes. Hace poco una mujer muy fuerte me preguntó si pienso que existe un propósito y le contesté lo que pienso. Lloró. Somo seres muy extraños.

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