Segundo día de cuarentena (impuesta por el Gobierno británico a los viajeros procedentes de España). Sentada en el jardín casi todo el día, he estado rumiando pensamientos de vergüenza al recordar crisis pasadas. He sido, no obstante, feliz. Hace tanto calor que Fudge solo puede dormir. La vida de los gatos viejos puede parecer aburrida a veces, pero es de las más serenas que existen. Me gusta observar la serenidad, aunque yo no pueda tenerla. O precisamente por eso.