2 de agosto de 2020. Mánchester

No importa la edad que uno tenga: siempre se vuelve a la infancia (una infancia huérfana) cuando te dejan en un aeropuerto a solas. Por delante aguarda el viaje y toda la valentía de la que seas capaz.

El jardín, esta mañana, está envuelto en una brisa fría. Silencio de domingo, corazón en calma. Me gustan las mañanas frescas, con su susurro de ramas y hojas, la sensación de que hemos empezado de nuevo. Todo habla. Hasta la hierba tiene un silbido propio, antiguo. Siento que me dice lo inimaginable, extraordinariamente fuerte que soy.

Me duele el estómago. O quizás no. La mayoría de las cosas que nos pasan no son ciertas. Me separo de este jardín por una semana. Nostalgia.

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